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Capa Robert
- Húngaro, 1913 - 1954 |
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Reconocido
mundialmente como un intrépido
reportero de guerra, realizó
su primer reportaje en la guerra civil
española para la revista Life,
en esta guerra realizó una de
sus más reconocidas imágenes
“Miliciano Herido de Muerte”.
A partir de ahí, su carrera como
reportero fue imparable, nadie hasta
él se había acercado tanto
a la acción en el campo de batalla,
Capa solía decir: “Si tus
fotografías no son lo suficientemente
buenas es por que no estás lo
suficientemente cerca”.
En sus imágenes captó
algunos de los grandes momentos de la
historia moderna como el desembarco
de Normandía en la II guerra
mundial, el nacimiento de Israel en
1949 o la guerra de indochina en la
que murió en 1954 al pisar una
mina a la edad de 40 años.
En 1947 había fundado la prestigiosa
agencia Magnum Photos con sus amigos
Henri Cartier-Bresson, David Seymour
y George Rodger. Rober Capa era también
amigo de Picasso, Henri Matisse, Ingrid
Bergman y Ernest Hemingway a los cuales
también retrató.
Robert Capa, obra fotográfica
(Oceano/ Turner, 2001): 937 fotos, cinco
centímetros de grueso, 572 páginas
y cerca de dos kilos de peso, ciertamente
puros datos externos aunque en ellos
está contenida la portentosa
obra del maestro Endre o André
Friedmann, mejor conocido como Robert
Capa, y en lo que ahora es una de las
mejores novedades fotográficas
con que comienza a terminar el invierno.
Algo
de Historia:
Conocido originalmente en inglés
casi simultáneamente fue lanzado
en español la extensa recopilación
que conforma Robert Capa, obra fotográfica,
que abarca un poco más de 20
años de un fotógrafo que
forjó a sí mismo su leyenda.
Nacido en Budapest, Endre Friedmann,
también conocido como Bandi,
muy joven salió exiliado de Hungría
hacia Berlín en donde trabajaría
en la célebre agencia fotográfica
Dephot.
Ahí el director de la misma,
Simon Guttman, le ofreció su
primera oportunidad a quien hasta entonces
era un recadero y ayudante de cuarto
oscuro de 18 años. Su primer
trabajo: realizar un reportaje en Copenhage
sobre el exiliado ruso Leon Trotsky
ofreciendo un discurso a estudiantes
daneses. A partir de ahí las
cosas ya no volverían a ser las
mismas, Guttman reconoció su
talento. Pero para 1934 las cosas se
comenzaban a poner feas para Europa.
De ascendencia judía, Endre tuvo
que salir en dirección a París
al arribo de Hitler como canciller alemán.
En esta ciudad conocería a otras
celebridades fotográficas: André
Kertész, quien lo ayudó
a sobrevivir, y al joven rico Henri
Cartier-Bresson.
Aunque también hizo algo más.
Ante tantas carencias económicas
y la imposibilidad de vender su obra
fotográfica, Gerda Taro, esa
bellísima mujer a quien conocería
en París y quien se convertiría
en su amante, le ayuda a inventarse
otra personalidad: la de un fotógrafo
norteamericano, que respondía
al breve y sonoro nombre de Robert Capa
(que era una unión cinematográfica
proveniente de Robert Taylor y Frank
Capra) con reconocida fama y prestigio
pero que nunca se dejaba ver.
Gerda se volvió su agente, lo
promocionó entre los diarios
y revistas franceses que comenzaron
a comprarles sus imágenes, y
le inventaría su propia historia
a este huidizo y enigmático fotógrafo.
Hasta que se descubrió que aquel
foto-reportero de apellido Friedmann,
al que pocos tomaban en cuenta, era
el tal Robert Capa. Por ahí comenzó
su leyenda, aunque también por
su capacidad de registro de los sucesos
que comenzaban a conmocionar Europa.
En 1936, Capa cubre la guerra civil
española y las imágenes
de este suceso aparecen simultáneamente
en la francesa Vu, la londinense Weekly
Ilustrated y la revista norteamericana
Life, lo que pocos habían logrado
para entonces.
Aunque ciertamente para esos años
pretelevisivos las revistas ilustradas
se habían vuelto en el gran medio
gráfico de información
visual, lo que favorecería la
labor de este reportero que apenas rebazaba
los 20 años y que ahora se encontraba
estrenando nuevo nombre.
Pero ahí también había
un ejercicio de eficacia visual. Evidentemente,
Capa se había convertido en heredero
inmediato de las vanguardias europeas
pero ahora aplicadas éstas a
la práctica fotodocumentalista:
contrapicados con los que exaltaba la
figura (que aplicados a los escenarios
obreros emparentaban sus imágenes
con el constructivismo ruso), barridos
con los que obtenía dinamismo
o geometrizaciones que le ofrecían
dirección a la escena, todo con
lo cual obtenía una visión
heroica de los hechos.
La guerra civil de España sin
duda determinaría las capacidades
de Capa en su movilidad (esa manera
de trabajar con la que logra deslizarse
y aplicar distintos puntos de vista)
dentro de los conflictos y le daría
a su trabajo una especial implicación
hacia la circunstancia humana.
Después vendrían los conflictos
en París, la guerra chino-japonesa,
el avance nazi en Europa y la ocupación
alemana en Francia. Dentro de todo ello,
también estaría México
y sus conflictos electorales de 1940.
Un pasaje, de apenas seis meses, casi
borrado dentro de su trabajo acaso porque
no tuvo las dimensiones épicas
que le precedieron pero que, como se
verá, también tuvo lo
suyo. |
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Galería
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