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Kathrin Peters
 
 
Historia de la fotografía, evolución histórica de la fotografía
Historia de la fotografía
 
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  En 1847, Pérez Rodríguez publica el "Álbum de Cañabal" pasando a ser uno de los primeros fotógrafos españoles que comercializan la imagen ilustrada con calotipo. Francisco de Leygonier y L. Masson introducen el trabajo "calotípico" en Sevilla, dedicándose L. Masson, en concreto, al tema Taurino. A pesar de la abundancia de fotógrafos que trabajaron en negativo de papel en España, hoy en día apenas se cuenta con muestras significativas de su obra en esta técnica. La producción "calotípica" no es brutalmente relevante en España. Sin embargo, los calotipistas dejaron una rica colección de la imagen del país al contrario de los daguerrotipistas, más concentrados en el retrato.

El gran reto de los primeros fotógrafos es el de lograr grandes tiradas de imágenes fotográficas para así poder repartirlo entre los ciudadanos. Pero la imperfección de la técnica del daguerrotipo y el calotipo impide el despegue de la fotografía como negocio sólido. El daguerrotipo se define como modo de toma de retratos, mientras que el calotipo va decayendo por su escasa nitidez y lentitud, se emplea única y exclusivamente para la reproducción de obras de arte.

Poco a poco el objetivo de la industria fotográfica cambia de rumbo planteándose de nuevo en convertirse en un servicio accesible para la sociedad de clase obrera, dejando de ser exclusivo de la burguesía. La fotografía comienza a mejorar en cuanto a nitidez y rapidez, en un corto espacio de tiempo se abaratan los costes del producto y aumenta considerablemente la demanda del mismo.

En los setenta los fotógrafos amplían su campo de trabajo retratando celebridades, ciudades exóticas e imágenes de guerra. Es entonces, con la popularización y la ampliación de la temática fotográfica, cuando ésta comienza a dar un giro transformándose en un medio de comunicación de masas. Del exclusivismo pasa a convertirse en una gran mercancía que lleva a la ampliación de capital de la industria fotográfica, lo que permite crear más estudios con más personal y mejor pagado que otras industrias. Fueron en los países de Francia, Inglaterra o Estados Unidos donde la industria de la fotografía dispara notablemente sus capitales.

A finales del siglo XIX el grupo de los fotógrafos se divide en profesionales y amateurs. Mientras que los profesionales procuran sacar rentabilidad al negocio de la fotografía, los amateurs experimentan e investigan en solitario. Las carreras de profesionales y amateurs avanzan en paralelo con la única diferencia del interés económico. La propulsión del desarrollo de la fotografía es labor de reporteros, galeristas, amateurs y las corrientes artísticas desarrolladas en otros países. Y de forma casi anónima ambulantes y minuteros también forman parte del desarrollo. Éstos recorren pueblos y ciudades retratando a hombres, mujeres y niños portando el pesado equipo fotográfico junto con telones que emplean como fondo de las composiciones. Algunos realizan fotos de carné para las tarjetas de los ferrocarriles. Los minuteros ofrecen un trabajo rápido en parques, plazas o verbenas revelando y positivando al momento por poco dinero.

A finales de 1904 los amateurs caen en crisis. Mientras, los fotógrafos llevan a cabo la Primera asamblea de fotógrafos profesionales para unirse contra los amateurs. El público por otro lado exige calidad y reducción en los precios.

El hecho más importante para los fotógrafos profesionales es la aparición del reconocimiento de la Propiedad Intelectual en 1911. Ya desde hace unos años, tanto amateurs como profesionales vienen demandando el nombre del autor al pie de las fotografías y la restricción a la reproducción de copias sin permiso.

Comienza el auge del fotoperiodismo paralelo a la evolución sociocultural. Los avances técnicos y la aplicación de la fotografía a la ciencia conlleva nuevas utilidades para la fotografía. Por ejemplo, Joan Giné Partagàs solicita obtener fotos de las enfermedades para emplearlas en sus clases. Sólo logró fotografiar en casos puntuales. Otras investigaciones llevan a la fotografía a formar parte de publicaciones especializadas como la Andalucía médica, Revista Quirúrgica Fotográfica (1876-1878). En 1882 Felipe Picatoste publica "El Manual de fotografía", primer tratado escrito en español. Desde esta fecha también se publican títulos como "El fotógrafo. Tratado práctico de fotografía. Fotograbado y fototipia" (Jordi Martí, 1892); "Topografía fotográfica" (Ciriaco de Iriarte y Leonardo Navarro, 1900) y "Fotografía sin maestro" (Julio Canalejo y Soler, 1900).
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La primer fotografía que se conserva

La primer fotografiaDesgraciadamente las imágenes producidas por las cámaras de Kircher solo duraban unos cuantos meses, por lo que ninguna se conserva.

La que es hoy considerada como la “primer” fotografía, o al menos la más vieja que se conserva, fue tomada en 1826 por Joseph Nicéphore Niépce desde uno de los ventanales del castillo Le Gras.

Hoy en día es custodiada con mucho recelo ya que su imagen, si no es tratada bajo condiciones especificas, se puede llegar a desvanecer.

Según cuenta la leyenda Niépce comenzó a investigar en el campo de la fotografía al ver su carrera de dibujante frustrada por su falta de talento.
Daguerre
A finales de 1829 Daguerre y Niépce formaron una
sociedad en la que se reconocía a este último como inventor.
Muerto Niépce en 1833, pasa a manos de Daguerre
el invento de forma casi completa.