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Historia
de la fotografía |
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En 1847,
Pérez Rodríguez publica el "Álbum
de Cañabal" pasando a ser uno de los
primeros fotógrafos españoles que
comercializan la imagen ilustrada con calotipo.
Francisco de Leygonier y L. Masson introducen el
trabajo "calotípico" en Sevilla,
dedicándose L. Masson, en concreto, al tema
Taurino. A pesar de la abundancia de fotógrafos
que trabajaron en negativo de papel en España,
hoy en día apenas se cuenta con muestras
significativas de su obra en esta técnica.
La producción "calotípica"
no es brutalmente relevante en España. Sin
embargo, los calotipistas dejaron una rica colección
de la imagen del país al contrario de los
daguerrotipistas, más concentrados en el
retrato.
El gran reto de los primeros fotógrafos es
el de lograr grandes tiradas de imágenes
fotográficas para así poder repartirlo
entre los ciudadanos. Pero la imperfección
de la técnica del daguerrotipo y el calotipo
impide el despegue de la fotografía como
negocio sólido. El daguerrotipo se define
como modo de toma de retratos, mientras que el calotipo
va decayendo por su escasa nitidez y lentitud, se
emplea única y exclusivamente para la reproducción
de obras de arte.
Poco a poco el objetivo de la industria fotográfica
cambia de rumbo planteándose de nuevo en
convertirse en un servicio accesible para la sociedad
de clase obrera, dejando de ser exclusivo de la
burguesía. La fotografía comienza
a mejorar en cuanto a nitidez y rapidez, en un corto
espacio de tiempo se abaratan los costes del producto
y aumenta considerablemente la demanda del mismo.
En los setenta los fotógrafos amplían
su campo de trabajo retratando celebridades, ciudades
exóticas e imágenes de guerra. Es
entonces, con la popularización y la ampliación
de la temática fotográfica, cuando
ésta comienza a dar un giro transformándose
en un medio de comunicación de masas. Del
exclusivismo pasa a convertirse en una gran mercancía
que lleva a la ampliación de capital de la
industria fotográfica, lo que permite crear
más estudios con más personal y mejor
pagado que otras industrias. Fueron en los países
de Francia, Inglaterra o Estados Unidos donde la
industria de la fotografía dispara notablemente
sus capitales.
A finales del siglo XIX el grupo de los fotógrafos
se divide en profesionales y amateurs. Mientras
que los profesionales procuran sacar rentabilidad
al negocio de la fotografía, los amateurs
experimentan e investigan en solitario. Las carreras
de profesionales y amateurs avanzan en paralelo
con la única diferencia del interés
económico. La propulsión del desarrollo
de la fotografía es labor de reporteros,
galeristas, amateurs y las corrientes artísticas
desarrolladas en otros países. Y de forma
casi anónima ambulantes y minuteros también
forman parte del desarrollo. Éstos recorren
pueblos y ciudades retratando a hombres, mujeres
y niños portando el pesado equipo fotográfico
junto con telones que emplean como fondo de las
composiciones. Algunos realizan fotos de carné
para las tarjetas de los ferrocarriles. Los minuteros
ofrecen un trabajo rápido en parques, plazas
o verbenas revelando y positivando al momento por
poco dinero.
A finales de 1904 los amateurs caen en crisis. Mientras,
los fotógrafos llevan a cabo la Primera asamblea
de fotógrafos profesionales para unirse contra
los amateurs. El público por otro lado exige
calidad y reducción en los precios.
El hecho más importante para los fotógrafos
profesionales es la aparición del reconocimiento
de la Propiedad Intelectual en 1911. Ya desde hace
unos años, tanto amateurs como profesionales
vienen demandando el nombre del autor al pie de
las fotografías y la restricción a
la reproducción de copias sin permiso.
Comienza el auge del fotoperiodismo paralelo a la
evolución sociocultural. Los avances técnicos
y la aplicación de la fotografía a
la ciencia conlleva nuevas utilidades para la fotografía.
Por ejemplo, Joan Giné Partagàs solicita
obtener fotos de las enfermedades para emplearlas
en sus clases. Sólo logró fotografiar
en casos puntuales. Otras investigaciones llevan
a la fotografía a formar parte de publicaciones
especializadas como la Andalucía médica,
Revista Quirúrgica Fotográfica (1876-1878).
En 1882 Felipe Picatoste publica "El Manual
de fotografía", primer tratado escrito
en español. Desde esta fecha también
se publican títulos como "El fotógrafo.
Tratado práctico de fotografía. Fotograbado
y fototipia" (Jordi Martí, 1892); "Topografía
fotográfica" (Ciriaco de Iriarte y Leonardo
Navarro, 1900) y "Fotografía sin maestro"
(Julio Canalejo y Soler, 1900). |
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