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Composiciones
Esta composición es una Suite Sinfónica
que nace directamente inspirada en la fascinación
que Diego Navarro siempre ha sentido, desde que
era un niño, por la Edad Media.
La leyenda Artúrica con Excalibur, el Cantar
del Mío Cid, cumbre de la literatura de gesta
Europea y en general toda la literatura que ha desarrollado
este género, marcaron el gusto que el autor
demuestra desde entonces por cualquier representación
artística perteneciente a esta época.
La Tercera Cruzada se configura ante todo como un
homenaje que Navarro ha querido hacer a un género
cinematográfico que en tantas ocasiones nos
ha hecho soñar. En esta composición
de marcado estilo épico y de aventuras, el
compositor intenta ante todo contar una historia
en la que se vea reflejado el arquetípico
espíritu del héroe medieval: un bravo
caballero sobre el que priman los valores humanos
(como la defensa del más débil), y
una vida repleta de honores, triunfos, batallas,
anhelos y amores platónicos.
Aunque no se pueden obviar las referencias históricas
que se hacen patentes en la obra, ésta es
atemporal, ya que podría ilustrar cualquier
producción de este mismo género aunque
la historia transcurriera en otra época distinta
a la Edad Media.
A lo largo de los siete minutos de duración
de la misma, se suceden una serie de temas musicales
que, a modo de medley, describen los principales
episodios de una película imaginaria.
La obra comienza con una fanfarria introductoria
que deja entrever el marcado carácter épico
de la composición. Inmediatamente después,
las trompas interpretan en piano el tema central
que desemboca en un tutti orquestal, intentando
describir la naturaleza heroica del protagonista
de esta aventura.
A continuación, el fragor de la batalla se
describe intensamente en una serie de compases en
los que la percusión de la orquesta alcanza
una gran relevancia. Después de una transición,
llegamos al tema de amor que, interpretado por el
oboe solista, trasluce un concepto platónico
de dulzura, pureza, ingenuidad y belleza añoradas.
Acto seguido, los sentimientos de soledad y oscuridad
vividos en el campo de batalla quedan patentes en
un desarrollo que retoma apasionadamente el tema
de amor, tornándose al final del mismo en
esperanzador. Tras unos inquietantes compases, en
los que los chelos y contrabajos interpretan un
unísono, las trompas, por medio de una cadencia,
nos devuelven al tempo primo que concluye tras una
serie de variaciones en un triunfante final.
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