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López
Cándido -
Argentino 1840-1902 |
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En el panorama del arte argentino del
siglo XIX Cándido López
(1840-1902) ocupó un lugar marginal:
no participó de las características
generales de sus contemporáneos
y su carrera como pintor se desarrolló
fuera de los circuitos habituales.
Su incorporación a la historia
del arte local ocurrió tardíamente,
durante los años cuarenta, por
la acción del crítico
de arte más influyente de aquel
momento, José León Pagano,
que lo incluyó en su libro "El
arte de los argentinos" y escribió
la primera monografía dedicada
al pintor. Sin embargo, el proceso de
aceptación fue muy lento.
En 1963 los descendientes del pintor
ofrecieron al Museo Nacional de Bellas
Artes la donación de un conjunto
excepcional de sus cuadros de batallas,
pintados entre 1891 y 1902, y su Autorretrato
de 1858.
La donación fue aceptada cinco
años después y presentada
al público en 1971, en la primera
exposición dedicada a Cándido
López por un museo de bellas
artes. Hasta ese momento López
había ocupado una sala en el
Museo Histórico Nacional como
el pintor-cronista de la Guerra del
Paraguay y su obra había sido
considerada sólo por su valor
documental.
Después de la muestra del Museo
Nacional de Bellas Artes el interés
por su obra cambió y la recepción
de sus trabajos mostró un giro
sustancial, haciendo evidente las variaciones
que pueden sufrir la escritura y las
consideraciones de una disciplina como
la historia del arte.
Cándido López nació
en Buenos Aires en 1840. Pertenece a
una generación de artistas que
después de estudiar pintura en
Buenos Aires, generalmente en el taller
de algún pintor europeo, obtenían
becas para perfeccionar sus estudios
en Italia.
En el caso de López, sin embargo,
el viaje europeo nunca se concretó,
aunque hubo algún proyecto, y
en cambio desarrolló una temprana
carrera como pintor y fotógrafo
retratista. Había estudiado con
el argentino Carlos Descalzo, retratista
y fotógrafo del que se conocen
muy pocos datos, para pasar luego por
el taller del italiano Baldasarre Verazzi,
pintor y muralista, que había
llegado a la Argentina en 1853. Durante
los años sesenta conoció
la obra de Ignacio Manzoni, otro artista
italiano que vivió en nuestro
país, y copió algunos
de sus cuadros de batallas según
una práctica habitual en la época.
Entre 1859 y 1863 viajó constantemente
por la provincia de Buenos Aires, realizando
retratos al daguerrotipo y algunas pinturas
en Mercedes, Bragado, Chivilcoy, Luján
y Carmen de Areco, y estableciendo una
sociedad con el fotógrafo Juan
Soulá.
El invento de la fotografía fue
difundido oficialmente por la Academia
de Ciencias de París en 1839.
Seis meses después llegaron las
primeras noticias del gran invento a
Buenos Aires a través de una
carta de Mariquita Sánchez de
Thompson y Mendeville que había
visto el funcionamiento de la cámara
oscura en Montevideo.
En 1843 se publicó el primer
anuncio en los diarios porteños
que publicitaba el uso del daguerrotipo
y. en poco tiempo creció el número
de profesionales criollos y extranjeros
que ofrecían sus servicios.
Los años de trabajo y la formación
de Cándido López como
fotógrafo son importantes para
considerar su obra posterior como pintor.
Hay encuadres, maneras de relato y un
minucioso interés por la descripción
de la realidad, tanto en sus cuadros
de batallas como en sus naturalezas
muertas, que muestran no sólo
su decisión de documentar la
verdad histórica y su oficio
como pintor académico sino también
el ojo adiestrado durante su experiencia
como fotógrafo.
De estos primeros años se conservan
pocas obras pintadas: algunos retratos
y cuadros de temas religiosos como un
San Jerónimo, además de
su Autorretrato del Museo Nacional de
Bellas Artes. En la ciudad de Mercedes
pintó el Retrato del General
Bartolomé Mitre que había
sido elegido presidente de la república
un mes antes, en plena guerra interior
en la mayoría de las provincias
y a un año de la batalla de Pavón.
Sin embargo, un hecho fundamental va
a cambiar la vida de Cándido
López. Estando en San Nicolás
comenzó la Guerra de la Triple
Alianza: Brasil, Argentina y Uruguay
contra Paraguay.
Cándido se enroló con
el grado de teniente 2do en el batallón
de voluntarios de San Nicolás.
La guerra se iniciaba con la firma de
un tratado secreto entre el Imperio
del Brasil y la República Argentina
y con muy poca popularidad entre las
poblaciones del interior del país.
Mitre eufórico afirmaba "En
veinticuatro horas a los cuarteles,
en quince días en campaña,
en tres meses a la Asunción".
La guerra duró hasta 1870 en
medio de un clima cada vez más
desfavorable para el gobierno argentino
no sólo en las provincias y en
Buenos Aires sino también en
el resto de América.
López participó en varias
de las batallas incluso al mando de
una compañía. En la derrota
de la batalla de Curupaytí, en
septiembre de 1866, un casco de granada
le hirió la mano derecha. Evacuado
con otros heridos hasta la ciudad de
Corrientes, para evitar la gangrena,
tuvieron que amputarle el antebrazo.
El artista-soldado había realizado
durante la guerra docenas de apuntes
a lápiz en sus libretas con croquis
de uniformes, paisajes, batallas, campamentos
y anotaciones con descripciones detalladas
de los acontecimientos a la manera de
partes militares. Tiempo después
utilizó este material para desarrollar
su serie de cuadros sobre la Guerra
del Paraguay, pintados con la mano izquierda.
Durante varios años Cándido
vivió, con su mujer y sus hijos,
en un campo cerca de San Antonio de
Areco, dedicado a ilustrar los inicios
de la guerra que él mismo había
presenciado.
Para desplegar las escenas de las batallas,
los movimientos y desembarcos de las
tropas y la vida en los campamentos,
el pintor eligió sobre todo un
formato muy poco usual de telas muy
horizontales, en una proporción
de uno a tres, que le permitía
narrar con todo detalle acciones múltiples
y simultáneas y describir los
escenarios naturales en que transcurrían
los episodios.
Al mismo tiempo, optó por puntos
de vista altos que extienden aún
más la profundidad de las perspectivas,
pudiendo desarrollar las acciones bélicas
en superficies de terreno que se prolongan
extensas hasta las líneas de
horizonte ubicadas en la parte superior
de los cuadros.
López trabaja todas las imágenes
con el detalle de la miniatura aplicado
a obras, sin embargo, de gran tamaño.
Crea estructuras pictóricas simples
y firmes entre los planos de tierra
y de cielo y las construcciones de los
campamentos y las presencias de ríos,
esteros, árboles y montes. Se
trata de cuadros armados sobre el valor
de la narración total y de los
fragmentos, y sobre su veracidad documental.
El proyecto original del artista, según
noticias de su familia, era realizar
un ciclo de noventa óleos, de
los que llega a pintar poco más
de cincuenta. Veinte y nueve de ellos
fueron expuestos en los salones del
Club de Gimnasia y Esgrima en marzo
de 1885, y adquiridos, en 1887, por
el Poder Ejecutivo Nacional.
Para Cándido el mérito
fundamental de su obra estaba en la
fidelidad con que representaba los episodios
de la guerra.
El propio Mitre a pedido del pintor
escribió una carta donde afirma
"Sus cuadros son verdaderos documentos
históricos por su fidelidad gráfica
y contribuirán a conservar el
glorioso recuerdo de los hechos que
representan."
Durante la década siguiente Cándido
siguió trabajando alternativamente
entre Buenos Aires y Merlo, completando
su serie de la guerra y realizando además
un conjunto de naturalezas muertas,
algunas firmadas como Zepol invirtiendo
su apellido, y algunos otros cuadros
que conservó la familia hasta
su posterior dispersión.
En el caso de las naturalezas muertas
el artista utilizó con frecuencia
un formato vertical acentuado por la
presencia de pejerreyes, patos silvestres
o perdices colgados en el eje central
de la composición.
En los óleos apaisados las frutas
se multiplican y llenan casi totalmente
la superficie del cuadro. Algunos fondos
son neutros en colores muy oscuros,
otros muestran paisajes nocturnos o
ventanas que dan a exteriores llenos
de luz.
Estas naturalezas muertas reproducen
tipologías características
de este género pictórico
tan desarrollado en Europa desde el
siglo XVII. Nuevamente el interés
del pintor está enfocado en la
descripción minuciosa de los
elementos representados sobre la tela.
Ahora se trata de las variedades de
texturas y colores y de las características
físicas de frutas y animales.
Cándido López actuó
durante uno de los momentos más
importantes de la historia del arte
argentino.
No sólo fue contemporáneo
de pintores como Eduardo Sívori,
Angel Della Valle y Ernesto de la Cárcova,
sino que vivió durante los, años
en que se organizó la escena
artística nacional con el surgimiento
de la crítica especializada,
la Sociedad Estímulo de Bellas
Artes, el Museo Nacional de Bellas Artes,
las galerías de arte; las exposiciones,
el coleccionismo y la organización
de la enseñanza, la crítica
y las becas de estudio al exterior.
Sin embargo, el "manco de Curupaytí"
permaneció ajeno a esta explosión
del medio artístico trabajando
aislado en su ciclo central de la Guerra
del Paraguay. Su reconocimiento como
uno de los principales pintores del
siglo XIX llegó muchos años
después. |
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Desembarco
del Ejército Argentino frente a
las trincheras de Curuzú, el día
12 de Septiembre
de 1866 (detalle) |
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Campamento
argentino en los montes de la
costa del río Paraná, frente a Itapirú,
Abril 12 de 1866, Provincia de Corrientes (detalle) |
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Cándido
López |
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Trinchera
de Curupaytí (detalle) |
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Campamento
argentino en los montes de la costa
del río Paraná, frente a Itapirú,
Abril 12 de 1866, Provincia de Corrientes (detalle) |
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La
escuadra en el canal Privado del Paso de la Patria,
23 de Abril de 1866 |
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Soldados
paraguayos heridos, prisioneros de
la batalla de Yatay (detalle) |
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Cándido
López - Autorretrato 1858 |
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Campamento
argentino en el Empedrado,
diciembre 11 de 1865, Provincia de Corrientes
(detalle) |
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