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Dalí
Salvador - Español, 1904 - 1989 |
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En
1903, un año antes del nacimiento
de Dalí muere su hermano mayor,
llamado también Salvador a consecuencia
de un ataque de meningitis a la edad
de siete años. Dalí escribió
que él y su hermano se parecían
como dos gotas de agua, sólo
que con diferentes reflejos. La terrible
tristeza experimentada por sus padres
se tradujo mas tarde en una atención
y permisividad poco usual hacia su nuevo
hijo, Dalí.
1904 nace en Figueres, España,
a las ocho horas y cuarenta y cinco
minutos del 11 de mayo un artista, Eugenio
Salvador Felipe Jacinto Dalí.
Hijo de Salvador Dalí y Cusí
nativo de Cadaqués, Gerona, y
Felipa Dome Domenech de Barcelona.
El significado de su nombre "Salvador"
indicaba, según Dalí,
que él estaba destinado para
rescatar y salvar a la pintura de las
mediocres catástrofes del arte
moderno. 1908 nace su hermana menor
Ana María, quien fuera su única
modelo femenina hasta la aparición
en escena de Gala.
Tras una infancia transcurrida en la
costa mediterránea y a la edad
14 había ya expuesto sus trabajos
a los críticos, fue con frecuencia,
mal entendido. A los 22 se encontró
con Picasso. También fue expulsado
de una academia de bellas artes en Madrid.
Pronto empezó a leer a Freud
y a empaparse de filosofía; por
las revistas de arte supo del cubismo
y el futurismo. Tras un corto período
en el que intentó reconciliar
el cubismo con la técnica de
los viejos maestros, Salvador Dalí
creó su propio mundo imaginario:
perspectivas lejanas de paisajes marinos,
claros y luminosos, con un primer plano
en que aparecían elementos tan
poco relacionados entre sí como
remedos de despojos anatómicos
y aparatos mecánicos.
En 1924 Dalí irrumpió
en la vida pública. Entró
en contacto con el movimiento surrealista,
pintó su famoso cuadro La sangre
es más dulce que la miel, publicó
su Manifiesto Groc en Barcelona (1928),
invitó a los surrealistas de
París a trasladarse a Cadaqués
y definió su arte, bastante adecuadamente,
como «actividad crítico-paranoica».
Casó con Gala, esposa anteriormente
del poeta francés Paul Éluard,
que en adelante figuró en la
mayor parte de sus fantasías
y cuadros.
En su búsqueda de la quintaesencia
del naturalismo, Dalí se interesó
por la fotografía y ayudó
a la elaboración de dos películas
surrealistas, Un perro andaluz y La
edad de oro. Empleó estéticamente
las experiencias visionarias, las reinterpretaciones
de la memoria y las deformaciones psicológicas
y hasta patológicas que, trasladadas
a la pintura, cobraron nuevo sentido.
Hacia 1930 empezaron a actuar en la
obra de Dalí otras influencias
más convencionales y fue cuando
sus antiguos camaradas denunciaron su
técnica como «ultrarretrógrada
y académica». En 1940 se
trasladó a Estados Unidos, donde
obtuvo grandes éxitos económicos.
Siempre conservó una casa en
España, donde ejecutó
algunas de sus pinturas religiosas más
destacadas, como La Madona de Port Lligat.
En la década de 1950 empezó
a diseñar joyas de un estilo
fantástico, con gran éxito
de público. Escribió también
varios libros bien acogidos, como La
vida secreta de Salvador Dalí
(1942), 50 secretos de artesanía
mágica (1948) y Diario de un
genio (1954). Probablemente su cuadro
más conocido es La persistencia
de la memoria (1931).
Falta aún perspectiva para enjuiciar,
en toda la descomunal dimensión
de su potencia creadora, a este curiosísimo
fenómeno del siglo XX, que, dentro
de sus inagotables recursos para el
escándalo y la sorpresa, ha sido
el único artista que ha sabido
captar, desde los complejos freudianos
hasta la fisión de la materia,
la trascendente aventura de nuestro
mundo atormentado.
Egocéntrico (el mismo Dalí
hablaba de la «maciza arquitectura
de su egoísmo» y se definía
como «genio ampurdanés»),
extravagante (en Londres dio una charla
con escafandra porque se proponía
descender al subconsciente), contradictorio
hasta dar a la paradoja el valor de
categoría, asombró con
su polifacetismo -actividades cinematográficas,
decorados de ballets, proyectos de construcciones
como la neoyorquina Casa del sueño,
ilustraciones de libros como las de
Don Quijote de la Mancha (1949)- y la
alucinante maravilla siempre nueva de
sus cuadros: El Cristo de San Juan de
la Cruz (1951, Galería de Glasgow),
uno de los mejores, Desintegración
de la persistencia de la memoria (1952-54),
Máximo dinamismo de la madona
de Rafael (1954), Naturaleza muerta
viviente (1956), El descubrimiento de
América por Cristóbal
Colón (1959), La batalla de Tetuán
(1962), Retrato de mi hermano muerto
(1963), etc.
En 1974 fue inaugurado en su Figueras
natal el Museo Dalí, en cuya
realización, sobre un antiguo
teatro, colaboraron prestigiosos artistas
que lograron un adecuado ambiente para
el numeroso conjunto de obras dalinianas
que conserva, entre ellas la notable
Madona de Port Lligat.
Con su muerte, ocurrida en 1989, Dalí
cierra su etapa de actividad, de creación,
pero no la polémica, no el debate
que su nombre suscitó, porque
era consustancial con su persona. Dalí
irrumpió en la historia social
del arte como uno de aquellos entrepreneurs
de démolitions de que hablara
Bloy, que luego no lo fueron tanto.
Se quedó a mitad de camino, porque
en su actitud «vital» de
demoledor hubo mucho de mercadeo, esperpento
y paranoia.
Dalí se insertó en la
historia del arte y en la crónica
social de los sucesos y las provocaciones
de todos estos años con un mensaje
de ruptura, de arbitrariedad, de conformismo
también, en cierta medida. La
paranoia le domina, le desborda, le
subyuga. De la paranoia hizo una receta
para interpretar el mundo, el arte.
Automatismo psíquico pudo ser
esa ausencia de control, de filtros
para el subconsciente, ese afán
de epatar, de escandalizar a toda costa,
al máximo, proyectando en el
lienzo su laberinto interior, su compulsivo
mundo emocional, devorador, obsceno;
en eso consistió, en esencia,
su estética: en despreciar los
conformismos -no todos-, amar la contradicción,
la paradoja, y el dinero, sobre todo
el dinero; dominar mediante el desprecio,
prevalido de una nietzscheana caracterización
de superhombre. |
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Galarina,
1945 |
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Galatea
de las esferas, 1952 |
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Desmaterialización
de la nariz
de Nerón, 1947 |
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La
imagen desaparece, 1938 |
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Autorretrato
blando
con bacón frito, 1941 |
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Composición
surrealista
con figuras invisibles, 1936 |
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