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Óscar
Domínguez - Español, 1906
- 1957 |
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Desde
Barcelona Domínguez escribió
a Georges Hugnet: “ Paso el tiempo
con una mujer y un tipo que pintan cuadros
bastante buenos, y experimentamos con
los cadáveres exquisitos…
Espero tus noticias para empezar tu
aguafuerte, porque temo que de lo contrario
pudiera resultar demasiado grande o
demasiado pequeño.
Miró y Dalí se han ido
al campo. Aparte de esta mujer y este
tipo, que son elementos muy interesantes,
no hay nadie aquí. Acabo de empezar
a trabajar en serio para la exposición
y espero hacer cosas bonitas. Los objetos
los haré en París, por
la dificultad del transporte…”
(Carta inédita). El aguafuerte
en cuestión acompañará
el año siguiente al libro de
Georges Hugnet, La Hampe de lìmaginaire,
Ediciones G.L.M., duodécima cuaderno
de la colección Repéres.
Primeros objetos surrealistas de Domínguez:
Ouverture, Pérégrinations
de Georges Hugnet, L`Arrivée
de Belle Époque o Voyage a l`infini,
Le Tireur o La Conversion de l`energie.
En este terreno destaca como un espíritu
fértil en hallazgos.
En 1936 participa en la Exposición
surrealista de ojetos, elebrada del
22 al 29 de mayo en la Galerie Charles
Ratton de París. Allí
presenta: Le Tireur, Pérégrinations
de Georges Hugnet, Exacte sensibilicé,
Spectre du silicium, conversión
de la force y Arrivée de la Belle
Époque.
En mayo, tras convalecer de una enfermedad,
regresa a Tenerife (este será
su último viaje a las islas),
donde participa en la Exposición
de arte contemporáneo que tuvo
lugar del 10 al 20 de junio en el Circulo
de bellas Artes, organizada por la Gaceta
de Arte en colaboración con la
asociación ADLAN. Presenta, entonces,
Máquina de coser electrosexual,
Recuerdo de mi isla, Cueva de Guanches,
Tengo razón, Mariposas perdidas
en la montaña y cuatro dibujos.
El cátalogo, prologado por Eduardo
Westerdahl, señala también
la presentación de siete “objetos
surrealistas”, entre los que figuran
El encuentro de materias exactas y Fin
de un día sin aventuras, de Óscar
Domínguez, junto a objetos de
Pedro García Cabrera, Luis Ortiz
Rosales, Domingo Pérez Minik
y Eduardo Westerdahl. Esta es sin duda
la “Esposición de Objetos
Surrealistas” que menciona Domingo
Pérez, Minik en su Facción
española surrealista de Tenerife,
que al parecer inspiró la creación
insultante, por sus contenidos eróticos,
los títulos delirantes, las cosas
concretas presentadas, vecinillas, sexos,
relatos sacrílegos, magia en
acción, insultos a todas las
convenciones establecidas, políticas,
religiosas y sociales, a través
de las representaciones plásticas,
los cachivaches más inverosímiles,
paranoia”.
En la clausura de la exposición,
el 20 de junio, Domínguez pronunció
una conferencia en la que evoca “la
significación del objeto surrealista”,
los trabajos de Giacometti, y explica
una de las leyendas de uno de sus cuadros
que más expectación había
causado en los visitantes de la exposición.
Al llegar a este punto se advierten
protestas en la sala, que son sofocados
por el mismo público, quien prorrumpió
en un largo aplauso al obtener del propio
Domínguez la explicación
del cuadro. Seguidamente continúa
la conferencia en tono delirante.
Tras el alzamiento militar de Franco,
el 18 de julio de 1936, Domínguez
encuentra refugio en casa de su hermana
Julia, en el Puerto de la Cruz. El 13
de agosto escribe a Marcel Jean: “…
pensaba estar de vuelta en París
el 22 de julio, pero justo un día
antes de mi partida estalla la revolución
en España.
Ahora espero a ver cómo evolucionan
los acontecimientos con la intención
de partir a París en cuanto se
presente la ocasíon. No puedo
escribirte nada, ahora es imposible
escribir. Me limito a decirte que estoy
bien jodido. Espero verte pronto…”.
Regresa a París en septiembre.
Ese mismo año participa en otras
dos exposiciones colectivas: The Internagtional
Surrealist Exhibition, New Burlington
Galleries, Londres, organizada por Roland
Penrose del 11 de junio al 4 de julio
(The Sportsman, The Lock, Transparent
Room, Suprising Phenomena on a White
Ground); y Fantastic Art, Dada, Surrealism,
organizada por Alfred H. Barr en el
Museo de Arte Moderno de Nueva York,
de diciembre a enero de 1937 (Pérégrination
de Georges Hugnet y Décalcomanie).
Sus primeras decalcomanías sin
objeto preconcebido o decalcomanías
del deseo son presentadas en junio de
1936 por André Breton en el número
8 de la revista Minotaure. Con esta
técnica realiza, a partir de
1936, un gran número de imágenes
notablemente variadas. En colaboración
con Marcel Jean produce una serie de
decalcomanías de interpretación
premeditada, donde el empleo de máscaras
y plantillas controla los efectos del
azar. En ellas, a diferencia de las
primeras decalcomanías sin objeto
preconcebido, la mancha retocada, modelada
por el artista, despierta asociaciones
determinadas, que no dejan espacio para
la imaginación del espectador,
que no le permiten inspirarse en una
estructura informal y abierta.
Domínguez realizó una
plantilla en forma de león en
el momento del ataque. Junto a Marcel
Jean realizaron diversas combinaciones
de decalcomanías-plantilla: “El
sol y el viento, la aurora y las nubes,
el león y la ventana”.
La más famosa de las decalcomanías
de Domínguez es sin lugar a dudas
el “León-Bicicleta: En
un solo ser, el sol y el viento, la
luz y el viaje; bajo el signo del humor,
el rey del desierto se transforma en
velocípedo”.
En 1937 Domínguez se instala
en su estudio del Boulevard Montparnasse
83. Allí realiza diversos muebles
surrealistas, entre los que destaca
una gran mesa en forma de piano de cola
y La brouette capitonée, un cómodo
sillón obtenido tras cubrir con
satén rojo el interior de una
carretilla, en el que Man Ray fotografió
a un maniquí vestido con un traje
de noche de Lucien Lelong.
En 1938 participa en la “Exposition
internationale du surréalisme”,
organizada por Breton y Eluard en la
Galerie des Beaux-Arts de París,
del 7 de enero a finales de febrero.
1939
En los meses que preceden a la Segunda
guerra mundial, su pintura evoluciona
hacia una suerte de cristalización.
Nos sitúa ante un espacio asombrosamente
estructurado, que conserva sin embargo
toda la espontaneidad propia del automatismo
“gestual”.
Los signos de aridez se multiplican:
redes angulosas, armaduras proliferantes
que finalmente ocupan todo el espacio
del lienzo, como si la angustia de la
catástrofe se hubiese apoderado
de su pintura como si ésta manifestarse
el presentimiento de los acontecimientos
que se disponían a sumir el mundo
en el caos.
Al comienzo de la guerra Domínguez
pasa algún tiempo en Perpignan,
en compañía de Jacques
Hérold, Victor Brauner y Remedios
Varo, pero como el lugar no era seguro
se trasladan a Marsella y esperan, junto
con Breton y muchos otros, un visado
para salir de Francia. Durante esta
larga espera, reunidos en el castillo
“Air-Bel”, bajo los auspicios
del Comité Estadounidense de
ayuda a los intelectuales, se disponen
a inventar un nuevo juego de cartas
en el que los cuatro colores básicos
son sustituidos por emblemas de las
principales preocupaciones:
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- El Amor (Llama) |
| -
El Sueño (Estrella negra) |
| -
La Revolución (Rueda y
sangre) |
| -
El Conocimiento (Sierra) |
La jerarquía, a partir del As,
está formada por el Genio, la
Sirena, el Mago, etc. Domínguez
diseña la carta Freud, sabio
del sueño (valet de picas). En
enero-febrero de 1940 participa en la
Exposición internacional del
surrealismo, en la Galería de
Arte Mexicano, organizada por Wolfgang
Paalen y César Moro. Ilustra
la cubierta de I`humour noir, de André
Breton.
A partir de 1942 se instala en el número
23 de la Rue Campagne Premiére,
en un estudio que anteriormente había
pertenecido a César González-Ruano.
“Era un bonito estudio cuyos ventanales
daban al Passage d`Enfer, que tanto
gustaba a Rimbaud.
Se lo dejé en 1942, aunque Óscar
no abandonó nunca, por supuesto,
otro estudio medio secreto, pobrísimo
pero de gran historia, en el mismo Boulevard
Montparnasse. Se refugiaba a veces días
enteros sin que nadie supiera dónde
estaba. Allí tenía el
gramófono humano, alguna máscara
negra y mucho polvo.”
A partir de 1940, y durante los años
siguientes. Sus cuadros presentan extrañas
deformaciones, sobre todo en los desnudos
femeninos alargados y con cabezas minúsculas
en forma de cuernos o cuchillas, y en
la exagerada longitud de los miembros,
como los pies y las manos de los que
emergen pezones y senos (Cálculo
1941 -1942; Mujer sobre un canapé,
1942; La Main passe, 1942).
En 1943 recupera algunos de los elementos
figurativos de su mundo obsesivo: un
reloj de arena, un reloj de sol, un
tintero y una caja llena de mariposas
clavadas con alfileres en Le plus clair
du temps; una máquina de coser
en Beau comme y La Couturiére;
un revólver en Le fin du voyage….
Jamás el hálito metafísico
se ha mostrado tan activo en la obra
de Domínguez, pero no conserva
ni las musas inquietantes, ni los maniquís,
ni las arcadas que llenan de hechizo
los misteriosos paisajes urbanos de
su antecesor.
Del 1 al 14 de diciembre de 1943 presenta
en la galería de Louis Carré
su primera exposición individual
en París.
En octubre de 1944 participa en el Salon
d`Automne, donde se ofrece un gran homenaje
a Picasso, símbolo de la “pintura
liberada”, convertido en el artista
moderno más conocido: un “monstruo
sagrado” del que se adueñan
todas las revistas.
Para Domínguez la posguerra inmediata
es sin embargo, como señala Fernando
Castro, “uno de los períodos
más equilibrados de su vida.
Su arte refleja claramente la estabilidad
y el optimismo con que empezó
a vivir después de la guerra”.
En pocos años realiza varias
exposiciones individuales y colabora
con revistas de moda.
Viaja a Alemania como autor de los decorados
y el vestuario de la obra de Jean Paul
Sartre “Las Moscas”, en
la primera gira de la compañía.
Y también participa en todas
las exposiciones de los “Españoles
de París” que tienen lugar
en Europa.
En 1946 viaja a Checoslovaquia con motivo
de la exposición celebrada en
la Sala Mánes de Praga, Arte
de la España republicana. |
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Fotos
Óscar Domínguez |
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Taller
de la Rue des Abbesses, en Montmartre, hacia 1935.
Colección Iris Fariña. |
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Óscar
Domínguez en la Exposición de Arte
Contemporáneo,
en el Círculo de Bellas Artes de Santa
Cruz de Tenerife,
junio de 1935 |
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Domínguez
con André Breton delante de la puerta de
la Galería Gradiva, obra de Duchamp, en
1937 |
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En
Marsella, durante la ocupación, en 1939 |
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Man
Ray, Maud y Óscar Domínguez en París.
1945 |
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Praga,
1946. En el estudio de Sychra, con los pintores
participantes en la exposición. Artistas
españoles de
la Escuela de París y otros colegas checos. |
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Con
Maud y Valentine Penrose en Londres, 1947 |
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Praga,
1948 |
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Óscar
Domínguez en Praga en 1948
con los Solc y otros amigos |
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